Eres portada

CocheHoy eres portada en mi diario. Si no calculo mal, han pasado unos seis años desde la última vez que nos vimos, desde la última vez que te dejé ver lo que para mí significabas. Hoy, te he vuelto a ver. Esperabas el autobús, justo a la entrada de la que ahora es mi urbanización. Tú también me has visto, lo sé. He acelerado. Te he reconocido en menos de lo que dura un suspiro.

Mientras me alejaba, medio confusa y sorprendida, iba pensando en ello, en si debía o no haber parado y, quizás, decirte: “¿Te acuerdas de mí?”. Típica y estúpida frase que se dice para romper el hielo, pero que no sería la primera vez que utilizo. Y es que sólo había que ver nuestra cara de tontos al vernos para entender que sabíamos perfectamente de quién eran esos ojos. Total, una duda efímera que se ha traducido en mi incesante creencia de que todo pasa por algo y que era mejor dejarlo en un cruce de miradas y un estado de shock momentáneo. He seguido conduciendo e inventando lo que hubiese podido ser una conversación entre nosotros, si hubiese decidido parar y acercarte a algún sitio.

Te hubiera tenido que contar tantas cosas, que ni un viaje de ocho horas creo que hubiese bastado.

<<Al final, hice Periodismo y Comunicación Audiovisual. Sí, hace un año que las acabé. Soy periodista. A mis espaldas, cargo 3 fracasos, dos de un año y otro de un año y medio, pero aún creo infinitamente en que llegará el que me salve. Dejé de creer en las casualidades, abriendo paso al sino. Llámame cobarde.

Ya no soy la niña que escribía cartas y tenía un detalle cada día, ni tengo de lejos la inocencia e ingenuidad que me caracterizaba. Créeme que la vida me ha cambiado tanto, que podría lograr que se te abriese la boca varias veces seguidas. Han sido muchas las decepciones transformadas en lecciones y aprendizaje. También he vivido experiencias increíbles, no todo son llantos. Me saqué el carné de conducir, cumplí mi promesa de irme de Erasmus y, por fin, puedo decir que he probado el shushi. De esto último no hace tanto.

Aún hay cosas que conservo, no te creas. Mi color favorito sigue siendo el amarillo y con los años me he dado cuenta de que no me equivocaba al creer que era el mejor para mí. No te imaginas la de metáforas que pueden bailar alrededor de una simple tonalidad cromática. Sigo escribiendo, pero ya sólo lo hago para mi disfrute y procuro no incluir a nadie en mis relatos. Hoy, hago una excepción. Partiendo de lo autobiográfico, voy creando una realidad diferente, paralela, en ocasiones inquietante. Traduzco mis dudas en líneas que se pierden en documentos de word por mi portátil, en hojas llenas de garabatos y manchas de tinta. Y, como siempre, busco respuestas a cualquier situación que se me plantea o le surge al de al lado.

Sin embargo, Moulin Rouge ya no es mi película preferida, sino que existen otras muchas que han conquistado mis estanterías. Muchos de los amigos que hace años eran mi día a día hoy es posible que hasta girase la cabeza al encontrármelos. Por pereza, más que nada. Hablemos con sinceridad, todos lo hacemos. Y, no, él ya no está, se fue hace casi tres años. Sé que pensarás que era lo mejor y es posible que tengas razón, pero cómo dolió. También sé que lo sientes. No te preocupes.

El café y el tabaco no los he dejado. Mal hecho, pero permíteme que me dé algún que otro vicio y capricho. Y, sí, me sigo enamorando de una sonrisa, de un abrazo, de una conversación inteligente. Eso no ha cambiado>>.

Y más, mil cosas más han pasado por mi cabeza en tan sólo un trayecto de veinte minutos en coche. Una maldita locura, te lo juro. Me he reído porque creo, de verdad, que no me reconocerías. Seis años sin acordarme de ti, sin dar la menor importancia a tu paso por mi vida y, sin embargo, has sido tú quien me ha hecho darme cuenta del cambio. Aunque nunca lo sepas, te lo agradezco. No paré porque lo vi absurdo, pero reconozco que no olvidaré este fugaz encuentro, lo que he sentido y revivido al tiempo que sonaba de fondo un viejo cd que tenía olvidado. Justo hoy había decidido escucharlo.

Magia, vaivén de lo cotidiano, vuelta al pasado en forma de regalo para el presente, al fue y hoy no me importa, pero me hace ser quien soy. Mi esencia, mi yo creado a base de recuerdos y experiencias, en continuo derrumbe y reconstrucción. Hasta el final conmigo misma.

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Un pensamiento en “Eres portada

  1. Muy familiar. Muchos podríamos escribir algo parecido, yo al menos. Esa sensación de lo mucho que uno ha cambiado cuando alguien que fue tan importante se cruza de nuevo, casual y fugaz, por un instante de tu vida. Y Moulin Rouge, sin embargo, sigue siendo una de las películas que más me impactaron cuando la vi. No sólo por la historia y los arreglos musicales, sino porque parte de la letra de las canciones formaban parte del diálogo, justo antes de que comenzara la canción. La vi en versión original, así que no sé si se puede decir lo mismo de la traducida. En cualquier caso, es una película sensacional.

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